Después de mi viaje a Nepal, mi vida ha quedado ligada a este país para siempre. Desde entonces, colaboro con la ONG Nepal Sonríe - Eduvisión Spain. Como ya os conté en este post, Nepal Sonríe trabaja en una casa de acogida en la ciudad de Hetauda, al sur del país, y en la construcción de una escuela infantil en la localidad vecina de Bastipur. Pues bien, para recaudar fondos para la construcción de esta escuela, realizan un evento solidario este fin de semana.
Si queréis apoyar este proyecto y, de paso, conocer la artesanía nepalí, tenéis que apuntar en negrita este evento en la agenda. Los días 3 y 4 de octubre, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, en el Centro Comercial Rosa de Luxemburgo (Aravaca) mostrarán una exposición fotográfica y artículos hechos a mano en Nepal: bolsos, monederos, riñoneras, carteras... Realizados uno a uno por Ambrita, la costurera del telar que la casa de acogida de Hetauda tiene contratada.
Además, podréis encontrar preciosas telas (recordad que os las enseñé en este post y son todas preciosas), "Malas" (collar con 108 cuentas esféricas usado para recitar mantras), banderines con los colores nepalíes, pulseras... Además, artesanas españolas también han querido poner su granito de arena y colaborar con Nepal Sonríe: bolsos de trapillo, cuadros pintados a mano, mantones, collares de cuentas y hasta una preciosa manta de ganchillo vintage.
Desde mi rincón os invito a pasaros por este evento, conocer la labor de Nepal Sonríe y colaborar con la construcción de la escuela infantil de Bastipur. Recordad, todo suma, por pequeña que sea la aportación. Gracias por estar ahí, lectores.
Como os conté en mi post anterior, he pasado mis vacaciones en Nepal. Y, además de enamorarme del país y de su gente, lo hice también de sus preciosas y coloridas telas. Asomar la cabeza en cualquiera de las miles de tiendas de telas que hay repartidas por el país es deleitarse con una explosión de color y estampados, a cada cual más bonito.
Una de mis tiendas favoritas, en la ciudad de Hetauda, al sur del país
En estas imágenes podéis apreciar la cantidad de colores y estampados
Seda, algodón, lana, encajes, lino, brocados... la variedad es apabullante. Me volví loca eligiendo tejidos, porque como ya habréis deducido, me traje muuuuchas telas. Irán cobrando vida poco a poco en este blog, seréis los primeros en ver las creaciones by conmiagujaenlasnubes.
Se admiten sugerencias, así que decidme: ¿qué prendas crearíais con las siguientes telas?
Locura fucsia
Shopaholic textil
Algunas de las telas que adquirí las regalé ya que, al enseñárselas a mis familiares y amigas, provoqué una ola de atracción hacía el exotismo de los tejidos asiáticos. Estoy deseando volver a Asia, llevando mi maleta vacía, para traerla a rebosar a la vuelta.
Y a lo que tampoco me pude resistir fue a comprarme un sari. Sari o saree significa, literalmente, "tira de tela" y hay más de 80 formas de vestirlo. El más común es envolviéndolo alrededor de la cintura, sobre una especie de enagua, dejando el extremo suelto para colocarlo sobre el hombro, llamado "pallu". Va acompañado de una blusa o "choli" de manga corta que suele dejar al aire la cintura. En este enlace tenéis un vídeo sobre cómo colocarse un sari. Los más lujosos se decoran con bordados con hilo de oro y plata y piedras preciosas o perlas. Aunque para los bolsillos más humildes hay una gran variedad de imitaciones realizadas con hilo metálico, perlas falsas o cristales de Swaroski.
Esta prenda ha ganado popularidad debido tanto a la expansión de la moda india como de su cine. Muchas estrellas de Bollywood han acudido a eventos internacionales luciendo el tradicional saree, como la actriz india Aishwarya Rai en el Festival de Cannes.
Y os preguntaréis qué voy a hacer yo con un sari en España. Lo he pensado mucho y seguro que lo luciré en alguna ocasión importante, tal y como me dijeron en Nepal. Aunque les deje un poco desencantados por no adquirir también los abalorios que ellos utilizan con este traje típico. Y es que cuando me los probaron me sentía como un arbolito de Navidad, tal cual. Tantos brazaletes no están hechos para mí.
No, no es mi sari. Como decía mi amiga Laura, es "tripi, tripi, dorado two much"
El vídeo de hoy nos teletransporta directamente a Nepal, al más puro estilo Bollywood. Gracias por estar ahí, lectores.
Aprovechando la festividad de San Isidro salí a pasear por Madrid para conocer más de cerca las tradiciones de la ciudad que me ha acogido y poder retratar a algunos de los chulapos y chulapas que disfrutaron de las fiestas en Las Vistillas, La Latina o la Pradera de San Isidro, entre otros.
No debemos confundir esta vestimenta con el traje tradicional madrileño que es el goyesco. Este traje se puso de moda entre las
clases altas madrileñas desde finales del siglo XVIII hasta mediados del
siglo XIX. Se compone, en su vertiente femenina, de un corpiño ajustado con un gran escote y mangas largas y afaroladas en los hombros y ajustadas hasta la muñeca, de buena calidad, casi siempre de terciopelo. Lo completa una falda de vuelo sobre la que se colocaba un mandil. Tanto el corpiño como la falda están bordados ricamente. En cuanto a los hombres, llevan camisa blanca con fajín y pañuelo a juego. Lo completa una chaquetilla corta bordada y un pantalón ajustado que, a la altura de las rodillas, deja a la vista unas medias blancas. Ambos se colocan sobre el pelo la típica redecilla.
El
traje de chulapo o chulapa era usado en el siglo XIX como
atuendo diario de la población. A principios del siglo XX, gracias a la zarzuela, se convirtió en el vestuario típico de fiestas como San Isidro, la Verbena de la Paloma o la Almudena.
Las chulapas visten con una falda larga o vestido ceñido a la cintura hasta las caderas, con vuelo a partir de las rodillas. La blusa o la parte superior del vestido es ajustado, escotado y con mangas de farol. Este traje admite gran variedad de tonalidades, al contrario que el de chulapo. Un complemento imprescindible es al mantón de manila y, sobre el pelo, un pañuelo de seda blanco doblado en
pico y atado bajo la barbilla bajo el que asoman los típicos claveles.
Los chulapos se engalanan con pantalones oscuros, camisa blanca con chaleco y chaqueta con vivos en negro. Se colocan un clavel en la solapa y un pañuelo
blanco al cuello. Sobre la cabeza se colocan la parpusa, la gorra del
chulapo.
En mi recorrido me crucé con varios chulapos y chulapas, los típicos puestos de barquillos y, por supuesto, con mucha gente bailando chotis.
Como no podía ser de otra manera hoy finalizo con un chotis. Y recordando que hace 20 años que nos dejó la gran Lola Flores, os dejo con una versión de "Madrid, Madrid, Madrid" que la faraona cantó junto al autor del mismo, Agustín Lara.
No sabemos a ciencia cierta cuando comienza este arte, aunque podemos situar los primeros vestigios de tejido a dos agujas entre los años 1200 a. C. y 600 a. C. Se han encontrado mocasines tejidos a punto en tumbas romanas. En España se introdujo este arte a través de viajeros y mercaderes.
Los indios de Norteamérica inventaron las primeras agujas. Estas se pinchaban en el suelo y formaban parte de una especie de bastidor con forma de rectángulo o redondo con clavijas. En los bastidores era enrollado el hilo y realizaban los puntos con una especie de gancho.
Como la costura, al principio, fue cosa exclusivamente de hombres, que establecieron su propio gremio, el de los calceteros, al que se accedía tras 6 años de estudio y superar varias pruebas, tales como el tejido de unas medias o un tapiz de distintos colores. El primer gremio de calceteros se fundó en París alrededor de 1520. Las mujeres quedaban relegadas al hilado y solamente podían tejer en caso de fallecimiento de su marido, para tomar las riendas del negocio.
En 1589, William Lee creó la primera tricotosa, toda una revolución que casi acaba con los gremios y las escuelas. El punto quedó relegado al hogar y a los pueblos pequeños, que no tenían medios económicos.
En el siglo XIX comienza a elaborarse tejidos más finos, introduciéndose los calados para elaborar elegantes chales, mitones, gorros, bolsos... Emergieron revistas femeninas con diseños y patrones, que se divulgaban de boca en boca.
Hoy en día, la lana, junto con la seda, está considerada un artículo de lujo y está más de actualidad que nunca. Los grandes diseñadores la emplean en sus colecciones. Tejer se ha convertido en una moda de lo más "trendy", e incluso estrellas de cine se han dejado ver haciendo punto, como Meryl Streep o Sarah Jessica Parker, sin olvidarnos de las míticas imágenes tejiendo de Grace Kelly, Joan Crawford o Audrey Hepburn.
En los últimos años han emergido empresas en España que tratan de aprovechar el tirón de lo hecho a mano y, algunas de ellas, con mucho éxito como We Are Knitters, start-up española que comercializa kits para que cada uno teja sus propias prendas y que ha llegado a dar el salto a Estados Unidos; Knitting Point que también ofrece kits en su tienda online o Miss Kits, entre otros.
Aunque, a la hora de tejer, solamente necesitamos un par de agujas (para empezar), un ovillo de lana y un lugar tranquilo para desarrollar nuestra creatividad. Eso sí, si no te apetece tejer sol@, se organizan quedadas para tejer a través de las redes sociales. Si os interesa esta opción, aquí os dejo algunas alternativas para tejer en grupo en Madrid:
El Corrillo del Ovillo: cuentan con un grupo de Facebook y se reúnen un par de veces al mes para tejer. En verano, en el Parque del Retiro y, cuando llega el mal tiempo, en el Palacio de Comunicaciones.
Madrid Knits: se reúnen todos los viernes y primeros sábados de mes en el barrio de Tetuán, en torno a un café, en el Starbucks de la calle Pedro Teixeira, 8.
Lana Connection: tejen en cafés, tiendas, parques, plazas... Han realizado acciones de yarn bombing (arte urbano que utiliza tejidos para sus intervenciones en espacios públicos).
Triquipuntadas: también con grupo de Facebook, se congregan los lunes a partir de las 19:30 en la calle Méjico, 15.
Punto Subversivo: además de tejer, hablan "de lo que como feministas nos gusta, nos inquieta, nos cabrea o nos hace felices".
Si conocéis algún otro grupo y queréis que aparezca en el listado estaré encantada de añadirlo. Me despido dejándoos una canción para sobrellevar la semana. Espero que os guste tanto como a mí. Gracias por estar ahí, lectores.
He decidido irrumpir en el mundo de los blogs con mis agujas y la mejor forma de hacerlo es comenzando un breve recorrido por la historia de cada uno de los principales artes relacionados con las agujas: la costura, el punto y el ganchillo. Espero que os resulte interesante.
La costura no surgió hace dos días, es un arte que tiene
mucha historia. Comenzó a utilizarse en el Paleolítico, para unir las pieles
que utilizaban como vestimenta y refugio. Con agujas de hueso e hilos hechos
con tendones de animales o finas tiras de hojas se realizaron las primeras
creaciones en el mundo de la costura.
Durante la Edad Media, la costura era una profesión que,
legalmente, sólo podían practicar los sastres, organizados en gremios. Sin
embargo, sólo aquellos cuyo poder adquisitivo se lo permitía acudían a sastres.
Las mujeres seguían ejerciendo la costura en sus casas, entendida más bien como
medio de reparación. Las prendas cuyo tejido quedaba muy desgastado se volvían
del revés para seguir siendo aprovechadas y, cuando ya se había rozado
demasiado, la tela que aún se podía utilizar se empleaba en nuevos artículos,
como edredones. En esta época, el ajuar
de las novias incluía herramientas de costura tales como agujas, alfileres y
alfileteros.
La Revolución Industrial cambió por completo el modo en que
se confeccionaban las prendas. La primera máquina de coser fue patentada por
Santo Tomás en 1790. Y una revolución trajo otra consigo: en 1841 Barthlemy
Thimonnier introdujo una máquina de coser simple para fabricar uniformes
militares para el ejército francés. A los pocos días una turba de sastres entró
violentamente en su tienda y arrojó las máquinas por las ventanas. Veían a las
máquinas de coser como una verdadera amenaza para su trabajo. En 1851, Isaac
Singer desarrolló las primeras máquinas de coser realmente efectivas, ya que el
lanzador se movía en línea recta y la aguja era recta. De este modo cosían con rapidez
y precisión.
La producción de ropa todavía se realizaba, en su mayoría,
por mujeres, que comenzaron a trabajar en industrias de sus ciudades a cambio
de un sueldo miserable. Las pocas modistas que realizaban su trabajo desde casa
tenían que trabajar prácticamente de sol a sol para poder mantenerse y pagar el
alquiler de la máquina de coser, ya que todavía era un lujo que no se podían
permitir. Sin embargo, a los sastres se asoció la ropa de alta gama. Con anterioridad, sólo una
mujer pudo romper este tópico: el honor corresponde a Rose Bertin, que fue
nombrada por María Antonieta como “ministra de la moda”, vistiendo a damas,
cortesanas y reinas de las monarquías europeas durante el reinado de Luis XVI.
Afortunadamente el siglo XX trajo consigo el cambio. Las
máquinas de coser se hicieron más asequibles para la clase obrera. Las revistas
de moda comenzaron a proliferar y muchas de ellas llevaban patrones de costura.
Siguiendo la labor de pioneras como Jeanne Lanvin, otras modistas irrumpieron
con fuerza en la Alta Costura: Coco Chanel, una de las más revolucionarias en
el mundo de la moda y cuya casa sigue teniendo el mismo prestigio que cuando
ella la sostuvo; Nina Ricci, Elsa Schiaparelli... Mujeres que abrieron la
puerta para otras modistas que llegaron detrás para pisar fuerte en las
pasarelas más importantes del mundo: Vivienne Westwood, Carolina Herrera, Diane
Von Furstenber, Miuccia Prada… Aunque, en la moda, aún parece que mandan ellos:
Dior, Armani, Yves Saint Laurent, Christian Lacroix, Jean-Paul Gaultier…
Hoy en día, gracias a que lo hecho a mano se ha
revalorizado, la costura comienza a ocupar el lugar que se merece, valorándose
la prenda realizada de forma artesanal, en la que cada puntada se efectúa con
mimo y dedicación. La afición está creciendo y ya son muchas y muchos los que
se lanzan a diseñar y realizar sus propias prendas, huyendo de la hegemonía en
el vestir promovida por la globalización. Piezas únicas llenas de originalidad
y buen hacer inundan las calles. Y dejemos que la moda continúe.
Si os interesa el tema de la Alta Costura, aquí tenéis un enlace a un slideshare sobre la historia de la Alta Costura, realizado por Noelia Matito y Cristina Bejarano.
Y para finalizar, un poco de buena música para un domingo lluvioso. Gracias por estar ahí, lectores.