Todos los que leéis Con mi Aguja en las Nubes sabéis que siento verdadera atracción por todo lo asiático: países, cine, gastronomía... Y en cuanto a la moda no iba a ser menos.
Desde que vi In the Mood for Love (una de mis películas favoritas), del director Wong Kar Wai, quedé totalmente prendada de los más de 40 modelos de qipaos que la actriz Maggie Cheung luce en la película. Así que, tras adquirir unas sedas preciosas en mi último viaje por Nepal, decidí ponerme manos a la obra y elaborar mi propio qipao.
El qipao o cheongsam tiene su origen en un uniforme holgado, oscuro y de una sola pieza, utilizado tanto por hombres como mujeres durante la dinastía Qing. En 1912, la dinastía Han toma prestado este diseño y lo adapta, consiguiendo una prenda elegante y estilosa, que evolucionó durante los años 20, ciñéndose al cuerpo y resaltando la silueta femenina.
Qipaos en Las Flores de la Guerra (2011) de Zhang Yimou
1. Maggie Cheung en In the Mood for Love (2000) de Wong Kar Wai / 2. Tang Wei en Lust, Caution (2007) de Ang Lee / 3. Zhou Xun en The Message (2009) de Chen Kuo-fu y Gao Qunshu / 4. Zhang Ziyi en 2046 (2046) de Wong Kar Wai
Mi qipao está confeccionado en seda roja con estampados florales. De corte entallado, manga corta y largo hasta la rodilla, he eliminado las típicas aberturas laterales de los qipaos tradicionales. El cuello es cerrado, tipo mao y está adornado, al igual que las mangas, con una cinta bies de raso negra. Además, está decorado con tres cierres trenzados, también en color negro. Espero que os guste.
¿Os animáis a elaborar y lucir vuestro propio qipao? Os dejo esta bonita canción para que os sirva de inspiración. Gracias por estar ahí, lectores.
Como os conté en mi post anterior, he pasado mis vacaciones en Nepal. Y, además de enamorarme del país y de su gente, lo hice también de sus preciosas y coloridas telas. Asomar la cabeza en cualquiera de las miles de tiendas de telas que hay repartidas por el país es deleitarse con una explosión de color y estampados, a cada cual más bonito.
Una de mis tiendas favoritas, en la ciudad de Hetauda, al sur del país
En estas imágenes podéis apreciar la cantidad de colores y estampados
Seda, algodón, lana, encajes, lino, brocados... la variedad es apabullante. Me volví loca eligiendo tejidos, porque como ya habréis deducido, me traje muuuuchas telas. Irán cobrando vida poco a poco en este blog, seréis los primeros en ver las creaciones by conmiagujaenlasnubes.
Se admiten sugerencias, así que decidme: ¿qué prendas crearíais con las siguientes telas?
Locura fucsia
Shopaholic textil
Algunas de las telas que adquirí las regalé ya que, al enseñárselas a mis familiares y amigas, provoqué una ola de atracción hacía el exotismo de los tejidos asiáticos. Estoy deseando volver a Asia, llevando mi maleta vacía, para traerla a rebosar a la vuelta.
Y a lo que tampoco me pude resistir fue a comprarme un sari. Sari o saree significa, literalmente, "tira de tela" y hay más de 80 formas de vestirlo. El más común es envolviéndolo alrededor de la cintura, sobre una especie de enagua, dejando el extremo suelto para colocarlo sobre el hombro, llamado "pallu". Va acompañado de una blusa o "choli" de manga corta que suele dejar al aire la cintura. En este enlace tenéis un vídeo sobre cómo colocarse un sari. Los más lujosos se decoran con bordados con hilo de oro y plata y piedras preciosas o perlas. Aunque para los bolsillos más humildes hay una gran variedad de imitaciones realizadas con hilo metálico, perlas falsas o cristales de Swaroski.
Esta prenda ha ganado popularidad debido tanto a la expansión de la moda india como de su cine. Muchas estrellas de Bollywood han acudido a eventos internacionales luciendo el tradicional saree, como la actriz india Aishwarya Rai en el Festival de Cannes.
Y os preguntaréis qué voy a hacer yo con un sari en España. Lo he pensado mucho y seguro que lo luciré en alguna ocasión importante, tal y como me dijeron en Nepal. Aunque les deje un poco desencantados por no adquirir también los abalorios que ellos utilizan con este traje típico. Y es que cuando me los probaron me sentía como un arbolito de Navidad, tal cual. Tantos brazaletes no están hechos para mí.
No, no es mi sari. Como decía mi amiga Laura, es "tripi, tripi, dorado two much"
El vídeo de hoy nos teletransporta directamente a Nepal, al más puro estilo Bollywood. Gracias por estar ahí, lectores.
Aprovechando la festividad de San Isidro salí a pasear por Madrid para conocer más de cerca las tradiciones de la ciudad que me ha acogido y poder retratar a algunos de los chulapos y chulapas que disfrutaron de las fiestas en Las Vistillas, La Latina o la Pradera de San Isidro, entre otros.
No debemos confundir esta vestimenta con el traje tradicional madrileño que es el goyesco. Este traje se puso de moda entre las
clases altas madrileñas desde finales del siglo XVIII hasta mediados del
siglo XIX. Se compone, en su vertiente femenina, de un corpiño ajustado con un gran escote y mangas largas y afaroladas en los hombros y ajustadas hasta la muñeca, de buena calidad, casi siempre de terciopelo. Lo completa una falda de vuelo sobre la que se colocaba un mandil. Tanto el corpiño como la falda están bordados ricamente. En cuanto a los hombres, llevan camisa blanca con fajín y pañuelo a juego. Lo completa una chaquetilla corta bordada y un pantalón ajustado que, a la altura de las rodillas, deja a la vista unas medias blancas. Ambos se colocan sobre el pelo la típica redecilla.
El
traje de chulapo o chulapa era usado en el siglo XIX como
atuendo diario de la población. A principios del siglo XX, gracias a la zarzuela, se convirtió en el vestuario típico de fiestas como San Isidro, la Verbena de la Paloma o la Almudena.
Las chulapas visten con una falda larga o vestido ceñido a la cintura hasta las caderas, con vuelo a partir de las rodillas. La blusa o la parte superior del vestido es ajustado, escotado y con mangas de farol. Este traje admite gran variedad de tonalidades, al contrario que el de chulapo. Un complemento imprescindible es al mantón de manila y, sobre el pelo, un pañuelo de seda blanco doblado en
pico y atado bajo la barbilla bajo el que asoman los típicos claveles.
Los chulapos se engalanan con pantalones oscuros, camisa blanca con chaleco y chaqueta con vivos en negro. Se colocan un clavel en la solapa y un pañuelo
blanco al cuello. Sobre la cabeza se colocan la parpusa, la gorra del
chulapo.
En mi recorrido me crucé con varios chulapos y chulapas, los típicos puestos de barquillos y, por supuesto, con mucha gente bailando chotis.
Como no podía ser de otra manera hoy finalizo con un chotis. Y recordando que hace 20 años que nos dejó la gran Lola Flores, os dejo con una versión de "Madrid, Madrid, Madrid" que la faraona cantó junto al autor del mismo, Agustín Lara.