Cada vez hay más aficionad@s a las agujas en todas sus vertientes: costura, ganchillo, punto, bordado... Así que es más que probable que en vuestra carta a Papá Noel o los Reyes Magos, tengáis que pedir algo para esa persona tan maja que está a vuestro lado y ha resultado ser un friki de las agujas. Así que os dejo una lista con esos regalos ideales que seguro que les encantarán:
Costurero: ¿Quién no ha visto a una costurera guardar sus enseres en cajas de galletas? Es una opción buena y muy barata, pero si eres una obsesa del orden como yo, necesitarás un buen costurero con diferentes departamentos para guardar tus utensilios de costura.
1. Almacén de Pontejos / 2. Amazon / 3. El Tragaluz / 4. Patchwork and Company
Libros: Un buen libro, sea cual sea la temática, siempre es una buena opción. Y la oferta para crafters ha crecido mucho en los últimos años. Con mi Aguja en las Nubes ya ha pedido unos cuantos en su carta a los Reyes.
1. Costura Creativa, Sylvia Santivánez "Chita Lou" / 2. Desde Japón con Amor, Rosa Crafts / 3. Crochet Moderno, Molla Mills / 4. Bordar en papel, Atsumi, Minako Chiba y Mari Kamio
Lanas: un lote con buenas lanas y un par de agujas es una alternativa genial para ese nuevo amante del punto o el ganchillo. En Madrid, puedes encontrar lanas de buena calidad en Black Oveja, La Laborteca, El Gato Negro, Lanas Sixto o We Are Knitters.
1. Black Oveja / 2. We are Knitters / 3. El Gato Negro / 4. Lanas Sixto / 5. La Laborteca
Kits: Los kits DIY quedan muy bien para regalar en estas fechas y hay muchísimas opciones: punto, estampación, manualidades, costura, ganchillo, bordado, carvado de sellos... Tenéis una amplia gama de kits en Miss Kits, Fábrica de Texturas, Handbox, Crealoo o I Do Proyect.
1. Crealoo / 2. Handbox / 3. Fábrica de Texturas / 4. Miss Knits / 5. I Do Proyect
Suscripción: Al igual que ha ocurrido con los libros, las revistas sobre DIY también han proliferado. Una buena idea es regalar una suscripción a alguna de las publicaciones dedicadas a despertar tu creatividad e inspirarte a hacer cosas bonitas como pueden ser Kireei Magazine, El Costurero, Mollie Crea, Veo Veo Magazine o la legendaria Burda.
Cuadernos de El Costurero. Los aficionados a las agujas siempre tenemos que andar anotando cosas: medidas, proyectos... Y hacerlo con estilo es mucho mejor. Para ello, El Costurero ha creado unas libretas de lo más bonitas relacionadas, además, con las agujas.
Eligiendo cualquiera de estas opciones vais a acertar seguro. Así que espero que todos los costurillas, ganchilleros y amantes del punto os hayáis portado de maravilla este año y os encontréis con alguno de estos regalos debajo del árbol o en los zapatos. Gracias por estar ahí, lectores.
Como cada 7 de noviembre desde hace 5 años, Teje la Araña y su cuadrilla de ganchiller@s madruga para engalanar los bolardos de la calle Lavapiés y sacarles una sonrisa de buena mañana a sus vecinos. Y por segundo año consecutivo, Con mi Aguja en las Nubes se ha sumado a la iniciativa.
Este año hemos conseguido adornar Lavapiés con un total de 124 bolardos, 12 más que el año pasado. Así de bonita ha quedado la calle.
Fotografía de Javier López
Fotografía de Javier López
Además, este año, la acción de yarnbombing ha tenido un carácter reivindicativo. Los primeros bolardos de la calle, a la altura de Tirso de Molina, eran de color morado, en apoyo a la marcha contra la violencia machista que tuvo lugar en la capital el mismo 7 de noviembre para exigir que la lucha contra la violencia de género sea "una cuestión de Estado". Porque ya estamos muy hartos, porque la violencia de género es la violación más grave de los derechos humanos de las mujeres y #niunamenos.
Fotografía Javier López
Aunque los bolardos que han conquistado a los vecinos de Lavapiés han sido los temáticos de este año: bolardos inspirados en Starwars. Y es aquí donde esta Aguja ha hecho su aportación este año. Os presento a mi pequeña creación, Darthbolarder.
Y aquí una pequeña muestra de parte del elenco de Starwars en Lavapiés:
Algunos ya han desaparecido, el primero de ellos la creación de mi socia, Imperdible en las Nubes, que es una artista de los pies a la cabeza y para muestra un botón o, mejor dicho, un bolardo:
Minion creación de Imperdible en las Nubes
Espero que todos los bolardos que ya no están en la calle hayan encontrado un bonito hogar con dueños tan frikis como esta Aguja. Pero aún quedan muchos para que podáis disfrutar de un bonito paseo por Lavapiés, así que pasaos por la zona y disfrutad de la creatividad que ponen en marcha, año tras año, el equipazo de Teje la Araña:
Adriana, Jara y Álvaro o, lo que es lo mismo, Teje la Araña
Hoy os dejo con la canción que sonó en mi cabeza mientras colocábamos los bolardos a las 7 de la mañana. Desde luego, Con mi Aguja en las Nubes, se ha pasado al lado oscuro. Gracias por estar ahí, lectores.
Al igual que ocurre con el punto, no se conoce con certeza el origen del ganchillo, también conocido como croché o crochet, debido a la falta de muestras de esta labor. Existe la conjetura de que se usaba el dedo índice para tejer, en lugar del típico ganchillo,
de ahí la falta de objetos que
confirmen esta práctica. También se cree que la técnica del croché pudo llegar a Europa desde Oriente Medio, China o Sudamérica.
Las primeras pruebas con las que contamos provienen de la Edad Media. Los pastores tejían toscas capas de lana para protegerse del frío, utilizando ganchos que fabricaban a partir de huesos, por lo que la técnica fue llamada "punto de pastor". Aunque generalmente, y al contrario que la costura y el punto, el ganchillo era realizado por mujeres, concretamente por religiosas. Estas, pasaron su conocimiento a hijas de aristócratas, que fueron las encargadas de transmitir este arte por Europa, popularizándolo a partir del siglo XVI.
El crochet pasó a ser una próspera
industria casera, sobre todo en Irlanda y el norte de Francia. Tanto mujeres como niños tejían en casa ropa, mantas y otras creaciones de ganchillo para conseguir dinero. Estos artículos eran comprados, principalmente, por la emergente clase media. Posteriormente, la reina Victoria adquirió encajes de ganchillo artesanales elaborados en Irlanda e incluso se atrevió a aprender a tejer.
Existen referencias escritas de la existencia de este método: habla de él Elizabeth Grant en su autobiografía, The Memoirs of a Highland Lady, publicada en 1812; la revista alemana Pénelopé publicó los primeros patrones en 1824; y la publicación A Winter's Gift incluyó instrucciones para realizar determinados puntos
en 1847.
En la actualidad, el croché ha dejado de ser cosa de abuelas y también está muy de moda. Es fácil ver a gente tejiendo en el metro y también reuniones para tejer. Podéis ver más información de grupos que se reúnen a tejer en mi anterior post: Las Agujas a través de la Historia: El Punto.
La responsable de despertar el gusanillo del ganchillo en mí fue Adriana, de Teje La Araña. Adriana es una crack de la técnica, que ha aprendido de forma totalmente autodidacta, y que sintió la necesidad de compartir toda la creatividad que había en ella. Ella comenzó una iniciativa de yarn bombing que decora los bolardos de Lavapiés desde hace ya 4 años. Y no es la única acción de yarn bombing en la que participa. Os animo a seguirla, aparte de ser una maestra del crochet, es una gran persona. Gracias arañita, eres parte importante de que Con mi Aguja en las Nubes esté en el ciberespacio.
Y, como es ya una costumbre, os dejo una canción para empezar este puente, que deseo que disfrutéis al máximo. Gracias por estar ahí, lectores.